Los pies … nuestras raíces, nuestras bases de apoyo, nuestro contacto con la tierra …, y sin embargo, que poco los conocemos y que poca atención les prestamos. Incluso, vamos más allá castigándoles hasta deformarlos con el calzado que nos impone la moda, la cual ni conoce ni respeta en absoluto su forma natural, sino todo lo contrario, antepone la imagen a la salud.

El pie es una estructura perfecta capaz de adaptarse a cualquier tipo de terreno y no debe ser al revés, de ahí la inutilidad de las plantillas que más que corregir la estructura del pie lo que hace es acortar más las Cadenas Musculares”.

Alguna vez se ha preguntado ¿para qué le duelen los pies? ¿para qué se le deforman los dedos de los pies? ¿para qué le salen callos o durezas en la planta de los pies? O simplemente se conforma con pensar que lo que le pasa a sus pies es fruto de factores hereditarios o de la edad como nos suelen decir. Si le apetece, le invito a descubrir como están formados sus pies y así podrá entenderlos mejor.

En primer lugar, me gustaría hacer una serie de consideraciones:

1ª – Los huesos del pie se multiplican de atrás hacia delante para darle al pie una forma ensanchada en su parte anterior.  En la prolongación de los metatarsianos, las falanges estarán correctamente centradas  y seguirán separándose en la  prolongación del eje general del pie que se ensancha, como un abanico, hasta la punta de los dedos, siendo el dedo gordo  el más largo, después el segundo y así sucesivamente.

– Cuando el pie presenta un eje correcto se apoya, en su parte posterior, sobre las dos tuberosidades posteriores e  inferiores del calcáneo, por su parte anterior, por la parte interna sobre la cabeza del primer metatarsiano y, por la parte  externa, sobre la base del 5º metatarsiano. Estos tres puntos de apoyo deben estar a la misma altura y recibir el mismo  peso corporal.

La estructura del arco plantar interno es parecida a un arco gótico. El centro del arco es sostenido por la presión  ascendente que recibe de sus pilares. Cuanta más carga reciben los pilares, más sube el arco, de lo que se puede deducir  que. “La gravedad no aplasta el arco plantar, sino que lo eleva”. Cuando el arco del pie se aplana en el suelo (mal llamado  “pie plano”, porque un arco no se puede hundir sino más bien lo que sucede es que se tumba) es porque los pilares, sin  un centro sólido, ceden siendo “la rotación interna del fémur la que hace bascular el pie y tumbar el arco interno dando la  sensación de un pie plano”.

El pie está formado por 26 huesos y otros tantos músculos, estando su eje materializado por la línea descrita entre la  mitad del talón y el 2º metatarsiano. El resto de los dedos son estabilizadores laterales. A parte huesos y músculos están  en perfecta armonía formando los tres arcos plantares (interno, externo y antero-transverso). De todo esto se puede  deducir que el “pie es una estructura perfecta capaz de adaptarse a cualquier tipo de terreno y no debe ser al  revés”.

Siguiendo la “Ley Cefalocaudal de la Maduración Humana”, los apoyos de los pies en el suelo así como la  formación de sus arcos plantares se va a empezar a realizar cuando el bebé se empiece a poner de pie y dependerá de la  colocación de su cabeza que se colocarán los pies en el suelo. De ahi la inutilidad de las plantillas que lo único que van a  hacer es agravar los problemas existentes y van a favorecer la aparición de problemas en segmentos superiores.

Los tres puntos de apoyo de la planta del pie deben de estar a la misma altura; es decir, al mismo nivel. De ahí que el  uso de tacones en combinación con la terminación en punta de los zapatos lo único que facilitan es un acortamiento brutal  de los músculos de la parte posterior del cuerpo y de la planta de los pies (estos músculos forman parte de la Cadena  Muscular Posterior).

“La gravedad no aplasta el arco plantar, sino que lo eleva. Cuando el arco del pie se aplana en el suelo es porque los pilares, sin un centro sólido, ceden siendo “la rotación interna del fémur la que hace bascular el pie y tumbar el arco interno dando la sensación de un pie plano”.

Después de haber hecho estas consideraciones, ¿todavía sigue pensando que los zapatos que usa son cómodos y que las deformaciones que tiene en sus pies son simplemente cuestión de herencia? Y en cuanto a sus zapatillas de deporte, ¿es necesario que sus plantillas tengan tantos abultamientos?

Imagino que habrá escuchado hablar de las Cadenas Musculares. Pues debe saber que los músculos que están localizados en los pies forman parte de la Cadena Muscular Posterior, la cual abarca desde la línea curva occipital (situada detrás del cráneo) hasta el dedo gordo de los pies, de ahí que cualquier corrección o tratamiento que se intente hacer teniendo en cuenta exclusivamente los pies será un tratamiento ineficaz y con un resultado nefasto para el resto del cuerpo, puesto que al modificar los pies sin tener en cuenta el resto del cuerpo producirá graves alteraciones y la aparición de dolores a nivel de las rodillas, de las caderas, de la zona lumbar o a nivel cervical.

A continuación le propongo que realice un movimiento para que verdaderamente pueda sentir como tiene sus pies y pueda aprender a mejorarlos:

– De pie, pies paralelos a la anchura de las caderas, percibir el apoyo que tienen los pies en sl suelo. Después, colocamos  una pelota de corcho (o en su defecto una nuez) en la planta del pie que se corresponde con el hombro que tenemos más  bajo.
– Con la idea de que la pelota es como un pincel y con éste queremos pintar toda la planta del pie. ATENCIÓN: Al tener la  pelota en una planta del pie evitar que el peso corporal de traslade a la cadera contraria.
– Una vez finalizado el trabajo de una planta del pie, retiraremos la pelota y nos abriremos a las sensaciones que podamos  tener en toda la parte del cuerpo trabajada, así como con relación al otro pie.
– Después realizar el mismo trabajo en el otro pie.

Raúl Castellano García
Fisioterapeuta especialista en Reeducación Corporal Funcional RCF®

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