DESPERTAR MI CUERPO … ENCONTRAR MI CAMINO

Quiero contaros mi experiencia personal, mi vivencia con la Reeducación Corporal Funcional RCF® y como llegué a descubrir lo potente que puede llegar a ser este increíble Método Pedagógico de Trabajo Corporal Global.

Siempre me he considerado una persona feliz, optimista, sana, sin traumas, muy querida por mi familia y mis amigos, afortunadamente.

Por eso, cuando empecé mi formación en Reeducación Corporal Funcional RCF® , hace aproximadamente tres años, nunca pensé que «a mi» me podrían surgir grandes bloqueos o emociones, ni ningún problema de años atrás puesto que me sentía feliz.

Sorprendentemente para mi, en uno de los seminarios de mi proceso formativo cuando empezamos a trabajar los ojos pude experimentar, en tan solo unos segundos, como un simple y sencillo movimiento de mis ojos cambió mi estado de ánimo radicalmente.

Durante casi dos horas, después de haber finalizado esta sesión, estuve llorando sin saber por qué … no entendía nada hasta que conseguí tranquilizarme siendo, a partir de este momento, cuando florecieron en mi y pude conectar con ciertos sentimientos que tenia muy bien guardados en mi interior, sentimientos que permanecían bien ocultos, enterrados y desconectados, sentimientos que en su día guardé como en mi cofre interior y lanzando la llave me había olvidado de su existencia. Sin embargo, ahí estaban despertando pues habían encontrado una salida, ese pequeño movimiento de mis ojos se habían convertido en la llave maestra de su liberación.

Empecé a entender como, a veces, las palabras, incluso los gestos pueden llegar a tener tanto poder sobre las personas. Cómo escuchando unas simples palabras , aparentemente sin importancia y durante tantos años, yo diría que desde mi infancia, sin darme cuenta y muy poco a poco fueron marcando mi vida, fueron entrando en mi corazón y después en mi alma, hasta hacerme perder la autoestima considerablemente.

Aunque debo decir que esta falta de autoestima que acabo de mencionar la descubrí mucho antes de la sesión de ojos y realmente me sorprendió el hecho de que eso me estuviera ocurriendo a mi. Me preguntaba como no me había dado cuenta y cual seria el motivo que me había llevado hasta ahí. En ese momento no lo supe, pero lo que si que tenía claro es que había tocado fondo y que realmente deseaba cambiarlo y empezar a dejar de sentirme como una victima, decisión de la que cada día me siento mas orgullosa.

A partir de ese día mi vida se convirtió en un puzzle donde tenía todas las piezas pero me quedaba el trabajo de empezar a ordenarlas y me puse en marcha. Mi vida empezó a cambiar en todos los sentidos y, poco a poco, fui recuperado mi autoestima y mi auto-valoración, lo que fue facilitando que pudiera sentirme cada vez más centrada en mi vida , dándole un sentido y encontrando un lugar privilegiado en ella. Empece a sentirme mejor , mucho mejor y, sobre todo, a sentirme en paz conmigo misma y también con el mundo, … empecé a descubrir y disfrutar mi camino. Fue como librarme de un enorme peso que durante tantos años, y sin darme cuenta, había estado cargando sobre mis hombros y sobre mi espalda. Por primera vez en mucho tiempo, me sentí aliviada y afortunada a la vez.

Un tiempo después fue cuando tuve el privilegio de asistir a aquel seminario en el que tuve ese encuentro conmigo misma a través de aquella increíble sesión de ojos y donde ese pequeño movimiento me permitió descubrir la raíz de mi problema y la solución al mismo. Todo este trabajo tan sencillo, todos estos movimientos pequeños de mis ojos, sólo hacían que traer a mi pensamiento una pregunta: ¿Cómo había podido llegar a quererme tan poco, a valorarme tan poco, sin darme cuenta? … Fue en mi casa, después de haber parado de llorar cuando por fin obtuve la respuesta, por fin encontré y pude colocar la última pieza de mi puzle. Fueron esas «inocentes palabras» que tantas veces me repitieron en mi infancia, palabras que parecían inofensivas, sin embargo, fueron palabras que llegue a creerme porque me las decían personas muy importantes en mi vida. Esas palabras, desde mi inocencia como niña, fueron las que me llevaron a ese extremo, me llevaron sin darme cuenta a encerrarme sobre mi misma, porque esas palabras impactaron directamente en mi corazón y en mi alma.

Estoy segura que las personas que a través de sus «inocentes palabras» me hicieron tocar fondo, personas ajenas a lo que os estoy contando, lo ultimo que hubieran deseado para mi es hacerme sentir así, pero os puedo decir que desde el instante en que descubrí todo lo que os estoy contando, en que descubrí esos sentimientos ocultos y desconocidos para mi hasta entonces, en ningún momento sentí odio ni rencor hacia ellas, al contrario, creo que me hicieron el regalo mas bonito  que podía haber recibido en toda mi vida, ellas me han hecho entender lo importante que son las palabras y el contenido y la fuerza energética que llevan, por eso, quiero dar las gracias de todo corazón a mis hermanas y a mi madre, porque ellas son quienes me han ayudado a conseguir hoy estar donde estoy y ser quien soy.

En este momento había entendido el poder de las palabras y como me afectaban a mí. Ya sabía el origen de mis males, pero me faltaba lo más importante para empezar a sanarme, … pasar a la acción. Para ello, y a pesar de mis miedos, decidí hablar con cada una de ellas para expresarles mis sentimientos más profundos, los sentimientos de mi niña interior, unos sentimientos de dolor que estaban encerrados dentro de mí desde hacia ya muchos años y no me dejaban progresar en la vida. Esto fue lo más difícil para mí, el poder afrontar cara a cara mis miedos al hablar con ellas porque, hasta ese momento, me sentía con un complejo de inferioridad hacia ellas.

Hoy en día me siento orgullosa y muy feliz de mi misma. He sido capaz de superar mis miedos y encontrarme a mi misma, y empezar a recorrer mi verdadero camino, … mi propósito de vida. Mis ultimas palabras de agradecimiento las quiero dedicar a la Reeducación Corporal Funcional RCF® porque fue esta terapia, que sentí en mi cuerpo, la llave para iniciar este proceso de cambio y de creccimiento personal que me ha cambiado como persona y me ha abierto un camino inimaginable para mi. Gracias de corazón.

Berta Pradells Irún
Castellón de la Plana (Castellón-España)