Todo empezó «accidentalmente» cuando en mis manos cayó un libro un tanto diferente a lo que estaba acostumbrado a leer, “El Cuerpo tiene sus razones” de Thérèse Bértherat, donde se hablaba de un trabajo corporal denominado “Antigimnasia” , desde el cual se realizaba un exquisito trabajo grupal  relacionando  la parte física y emocional de la persona.

Inmediatamente, empezaron a interesarme  las terapias manuales y me formé en diversas técnicas de terapia manual, como el masaje terapéutico, masaje deportivo, quiropraxia, biomecánica de la columna vertebral, conciencia corporal, etc, teniendo la gran suerte de que mis profesores conocían tanto el trabajo de la “Antigimnasia” como el del “Método Meziérès”, métodos que más tarde me formaría en ellos.

Con el paso del tiempo me fui dando cuenta, en el desarrollo de mis sesiones de trabajo corporal, que al abordar el cuerpo de una manera física se liberaban bloqueos energéticos y emocionales, sin embargo, no lograba entender la relación que entre ellos existía. Fue cuando al conocer el trabajo desarrollado por un psicoanalista llamado Wilhem Reich, y el de uno de sus discípulos Federico Navarro, que llegue a entender que nuestro sistema muscular es el que nos proporciona lo que denominó como “Coraza Caracteromuscular” y que esta Coraza, que se empieza a formar y estructurar en la infancia, nos protege de las agresiones exteriores que recibimos.  Dicho en palabras de Wilhem Reich: “Toda rigidez muscular incluye la historia y la significación de su origen. Su disolución, no sólo libera la energía, sino también trae a la memoria la situación infantil en que se ha producido la inhibición”.

Llegado a este punto sentí la necesidad de profundizar en el trabajo descubierto y desarrollado por Françoise Meziérès, a través de un Método somato-emocional denominado“Diafreoterapia”, desarrollado por Malen Cirerol y Linda Jent, el cual conjugaba tanto los descubrimientos y la práctica del Método Meziérès, como de la Antigimnasia y el trabajo de W. Reich y Lowen.

Hasta el momento había recibido muchos conocimientos para poder realizar un  trabajo corporal global, sin embargo necesitaba ir a la fuente, al origen de todo. Para ello, tuve que formarme como Fisioterapeuta, donde me enseñaron las bases clásicas de la fisioterapia así como un conocimiento profundo y exhaustivo del cuerpo humano a nivel físico.  Una vez terminada mi formación universitaria, accedí a formarme en “Reeducación Postural Global”, método creado y desarrollado por el Fisioterapeuta francés Philipe E. Souchard, quien con su trabajo dio un contenido biomecánico importante al desarrollo de las Cadenas Musculares descubiertas por la Fisioterapeuta francesa Françoise Meziérès.

Por fin, pude ver mi sueño realizado de profundizar en los conocimientos que había recibido y me fui a París a realizar la Formación en el Método Meziérès, profundizando en sus bases y en su espíritu de trabajo.

Me gustaría citar algunas de las aportaciones hechas por Françoise Meziérès, fisioterapeuta francesa, quien marcó un antes y un después del trabajo corporal y de la fisioterapia, por ser  sus descubrimientos fundamentales para tenerlos en cuenta en cualquier abordaje corporal que se pretende realizar. Ella descubrió y enseñó la existencia de las “Cadenas Musculares”, así como la importancia del “Reflejo Antálgico a Priori”, el “Efecto de la Gravedad como una aliada”, la “Forma Perfecta” y sobre todo, desarrolló la “Teoría de las Compensaciones Musculares” y la “Ley Cefalo-caudal”. Biomecánicamente es un método  muy completo de armonización corporal, sin embargo al tener en cuenta  exclusivamente el  plano físico su alcance terapéutico, a nivel corporal, queda bastante limitado al no contemplar la parte emocional, energética y espiritual de las personas que trataba.

Después de mi largo bagaje formativo y profesional me quedaba pendiente conocer a fondo el trabajo que, inicialmente me había introducido en el trabajo corporal. Para ello, tuve la gran suerte de conocer y formarme con Therésè Bértherat en “Antigimnasia”, método de pedagogía corporal también influenciado por las aportaciones de Françoise Meziérès, pero integrando tanto la parte física como la parte emocional de la persona.

A lo largo de estos años, al ir desarrollando y asentando las bases metodológicas y funcionales de la Reeducación Corporal Funcional RCF®  pude observar que durante el desarrollo de las sesiones al trabajar el cuerpo o plano físico, mediante el trabajo de las Cadenas Musculares, surgían reacciones emocionales de situaciones vividas anteriormente, generalmente relacionadas con las etapas de la infancia, sobre todo, que al hacerlas presentes se liberaba un gran cantidad de energía bloqueada, situaciones que me enseñaron a “saber estar” con la persona en todo ese proceso sin juzgar, sin interpretar y sin dar consejos, simplemente observando y escuchando, dejándola vivir las emociones que le afloraban en el “aquí y el ahora”, paso previo para que mediante la verbalización pudiera expresar las sensaciones vividas y, de este modo, superar el bloqueo existente.

Seguí desarrollando mi trabajo y aunque hasta ahora contemplaba y trabajaba únicamente los cuerpos o planos físico, energético y emocional, sentía que algo faltaba. Fue en este momento cuando despertó dentro de mi algo que llevaba años dormido en mi interior y que fue la clave para poder cerrar las bases de mi método, los cuerpos mental y espiritual, los cuales empece a desarrollar con el estudio del budismo, con otros grandes maestros espirituales del mundo y con los Registros Akáshicos.

Fue a finales de los años 90 cuando vio la luz la Reeducación Corporal Funcional RCF® y con ella nacía un nuevo concepto de trabajo corporal global donde empecé a contemplar al ser humano como “un todo” y cuyo trabajo requería abordar los cinco cuerpos o planos que tiene todo ser humano (físico, energético, emocional, mental y espiritual), todos ellos interrelacionadas y dependientes los unos de los otros.

Nacemos perfectos, …potencialmente hablando. Nos “encogemos”, es cierto, bloqueamos nuestra respiración, nuestras emociones, disminuimos nuestra capacidad de sentir, perdiendo nuestra salud, bienestar y armonía corporal. Cada cuerpo tiene sus razones y es con ese cuerpo, que nos acompaña a lo largo de nuestra existencia que percibimos la realidad, nuestros sentimientos, nuestras emociones, … Pero, este “encogimiento” nos hace sordos, ciegos y mudos frente a la vida, por lo que sería necesario poner los medios que nos permitan recobrar el “contacto” con nosotros/as mismos/as y así abrirnos a la escucha de nuestro cuerpo y de nuestro interior.

Puesto que somos únicos e irrepetibles tendrá que ser la técnica lo suficientemente flexible para amoldarse a la persona y no al revés, de ahí que no creamos en los tratamientos estándares ni sintomáticos, por eso  daremos toda la importancia a buscar el origen de todo; es decir la causa.

Para abordar el cuerpo o plano físico del ser humano hacemos hincapié en el trabajo de las Cadenas Musculares, definida según F. Meziérès como “un conjunto de músculos imbricados, como las tejas de un tejado”, las cuales solamente pueden ser alargadas mediante estiramientos isométricos respetando, en todo momento, el eje corporal definido por la alineación exhaustiva de la columna vertebral (occipucio, D7 y sacro) en tiempo espiratorio, tanto en posición supina, como en sedestación o bipedestación. De no ser así lo único que se conseguirá será acortar más aún las Cadenas Musculares y con ello activar los “Mecanismos de Defensa Musculares”, ocultando todavía más las causas del problema.

El acortamiento de las Cadenas Musculares se va a producir en función de lo que conocemos como «Coraza Caracteromuscular», verdadera armadura  que nos protege y nos hace perder el contacto con nosotros/as mismos/as, con los demás y con el exterior.

Gracias a la “Ley Cefalocaudal de la Maduración Humana” sabemos que nuestro cuerpo empieza a madurar desde la cabeza a los pies, de ahí la importancia de la colocación de nuestra cabeza a la hora de buscar las deformaciones posturales que tenemos. Que es el segmento ocular el primero que se bloquea a nivel energético y muscular, que la primera musculatura que madura es la cervical, de ahí que a los tres meses de vida nuestro bebé sea capaz de mantener la cabeza. Y que durante el primer año de vida pasará por las diferentes fases de la evolución llegando al final a ponerse de pie, etapa importante porque será en este momento cuando empezarán a formarse las curvas de la columna vertebral y los arcos plantares.

Finalmente decir que el Profesional de Reeducación Corporal Funcional RCF® se caracteriza por ser un gran «observador», por ser un ser humano que «sabe escuchar» y finalmente en «saber actuar», basándose en lo que conocemos como M.O.E.E. (Mirar, Observar,Entender y Escuchar el cuerpo) siendo capaz de entender la lógica postural que presenta la persona y el ¿para qué? de las deformaciones o compensaciones musculares que presenta, todo ello con una perfecta combinación del “saber estar”  y “escuchar”, utilizando una manualidad exquisita, adaptando sus conocimientos en esta arte de acompañar a la persona en su proceso de curación, y sobre todo, sin juzgar, sin interpretar, sin criticar y sin dar consejos.

Raúl Castellano García
Fisioterapeuta especialista en Reeducación Corporal Funcional RCF®